VIRGEN DE LAS MERCEDES

PATRONA DE GUARARÉ

El padre José Vásquez, oriundo de Guararé, en 1912 regaló una Nueva Imagen de nuestra patrona, la cual fue confeccionada de en La Villa de Los Santos por Don Idelfonso Manuel Berraz, escultor de origen español, que por el encargo que tenía del padre Ubaldino, le solicitó a su amigo guarareño, Sabas Martínez, que era muy diestro con el hacha, que le consiguiera un buen palo de corotú. Se dice que el árbol elegido se encontraba muy cerca de la iglesia, en esa época era terreno libre, dicho árbol se encontraba detrás de la casa de Don Gilberto Núñez. El mismo Berraz se quedó unos días en Guararé, seleccionando el tronco que iba a utilizar, el mismo fue llevado en carreta hacia la Villa de Los Santos, por allá, en principios de 1911.

Esta imagen, recorre por primera vez,  en procesión las calles de nuestro pueblo como única soberana, la Virgen María, La madre de Dios, defensora de cautivos pecadores, el día 23 de septiembre de 1912.

Primer Milagro de la Virgen en Guararé: Un día un hombre estaba quemando un potrero por los lados de Espavé cerca del rio. El fuego se pasó para el potrero colindante (que el dueño era poco transigente). El pobre hombre atribulado y sofocado entre las llamas tratando  de apagar el fuego, invocó a la Virgen de Las Mercedes “ayúdame por favor que estoy perdido”. Después de esto, en medio del fuego se hizo un remolino que la detuvo. Así, él pudo hacer rayos o abras con su machete y controlar el fuego. Luego se dirigió a la capilla en las Lagunitas para dar gracias a la Virgen, desplomándose de sus pies, sofocado por el fuego y el sol. Los vecinos lo socorrieron y cuando volvió en sí, dio el testimonio del milagro que había acontecido.

En febrero de 1949, Edanela Zárate (hija de Manuel y Dora), fue diagnosticada, leucémica, desesperados, sin embargo, había una luz en el camino; el laboratorista más idóneo de la época, Cesar de Sedas, era el único, que frente a los médicos que atendían a la niña, discutía que el cuadro que presentaban los exámenes era severo, muy serio, pero que él dudaba de que fuera leucemia. Entonces propuso que se le hiciera una prueba en el Laboratorio Gorgas. Esa prueba que se necesitaba un carnero, una oveja o un corderito (desconociendo el procedimiento) pero los resultados lo comunicaban de 8 a 10 horas después. Ante la agonía de la espera, católicos y creyentes Manuel se arrimó a la Virgen de Las Mercedes de su Guararé. Si se les realizaba el Milagro le ofrecía un Gran Festival en acción de gracia por su misericordia infinita. Él le dijo que trabajaría con ahínco para hacer realidad sueño que lo venía acosando desde hacía mucho tiempo , el de exaltar las artes folklóricas de nuestra tierra en gran evento que involucrara al hombre del campo en sus sentimientos más nobles y que ese sentir, se lo pondría a sus pies; haría que toda la campiña la venerara y le rindiera homenaje en los días de su celebración, con la hermosura de sus tradiciones más caras; esto lo haría pues, durante la celebración   de las fiestas patronales y que él estaría moviendo este acontecer, hasta el último de sus días.

Y así, esperaron las cinco de la tarde (esas cinco de la tarde de un día de sobresalto y de agonía). Sonó el teléfono y una vos grave le comunico ¡salió Negativo!

Manuel con todo fervor, emprendió la faena para que su promesa se realizara ese mismo año. Y en cada Festival acuden no solo los trovadores de Azuero sino de todo Panamá, para rendirle culto a la Virgen de las Mercedes como también a la tradición panameña.

Cuentan nuestros ancestros que en la comunidad de las Lagunitas se encontraba una capillita de quincha, esa fue la primera casa de la Virgen de las Mercedes en Guararé a mediados del siglo XIX, en ésta, se veneraba la primera imagen que llegó al pueblo traída por unos españoles.

Esta imagen, “La Peregrina”, fue obsequiada por dos misioneros de la orden de La Merced, que traían de España esta pequeña imagen que les regaló el Rey Carlos V. Al percatarse que unas damas (beatas) viajaban a Las Tablas a rezar el rosario para santificar los domingos, exponiéndose a peligros y a las inclemencias del tiempo, decidieron entregarle la imagen para que la veneraran. Era una imagen pequeña, su cuerpecito era de varitas, su cabeza y bracitos en madera tallada y la vestían con trajecitos. Nuestros abuelos le tenían tanta confianza que la llamaban “Mercedes”, es por eso que en nuestro pueblo es más común el título de Virgen de las Mercedes que el de Virgen de la Merced.

Allá por el año 1886, se empezó la construcción de la iglesia iniciada por el Padre Manuel Terrientes quien por muchos años fue el cura del pueblo; para el 24 de septiembre de 1888, el sonar de las campanas llamaban a una parroquia 

ya en pie y mientras se sucedían los toques, la iglesia se abarrotaba de fieles hasta quedar llena, y fue oficiada la misa patronal por los curas de todos los pueblos vecinos, fue toda una misa solemne, inolvidable en los anales de la historia religiosa guarareña.

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